martes, 28 de julio de 2015

Recensión: Las cartas no paulinas en Frances Young


Datos biográficos:

Young, Frances, <<Las cartas no paulinas>>, en J. BAETON (ed),  La Interpretación bíblica hoy, (Presencia Teológica 113), Santander: Sal Terrae 2001, pp. 333-348.

Sinopsis:

Frances Young se plantea una pregunta: ¿Qué queremos decir cuando hablamos de <<cartas no paulinas>>? La respuesta que da es la siguiente: la negación indica que nos hallamos ante unos textos un tanto marginales en relación a Pablo. Se ha decidido estudiar estos temas en su conjunto porque revelan la evolución de diversas tradiciones dentro del cristianismo primitivo. Su  visión consiste en mantener  la postura básica que afirma que este estudio de las carta no paulinas no ponen de manifiesto una corriente principal clara, sino varios riachuelos y conectados entre sí.  También señala que este mismo estudio tiene el límite de no incluir las cartas joánicas, ya que su hipótesis radica en decir que todas ellas forman un todo con las epístolas no paulinas analizadas.

El texto hace primero una presentación de las cartas, aquí se destacan tres maneras de relacionase con pablo: Las cartas que mantienen una relación positiva con la tradición paulina, las cartas que mantienen una aparente contradicción con Pablo, y las cartas que parten de otros tópicos para su redacción. Lo que es común a todas estas cartas es la seudónomia, la falta de precisión de la fecha de composición y su propia hermenéuticas según la situación que vivía su autor y destinatarios.

Luego, se habla sobre su género literario, es decir, se cuestiona su verdadera naturaleza epistolar. Se traza una doble hipótesis: Pablo inició una tradición que se extendió rápidamente a todas las comunidades cristianas; o que las cartas de Pablo llegaron a proporcionar modelos a la literatura cristiana y legitimaron la adopción del género carta para expresar por escrito la enseñanza cristiana. En el fondo se duda de su seriamente que sean cartas propiamente dichas, ya sea por sus destinatarios o de su contenido interno que no remite a lo que una carta debería de llevar.

Por último, se apunta que las cartas no paulinas remiten de manera directa o indirecta con la tradición paulina, y que su confección pertenece a una segunda generación de cristianos, que pretenden conservar la tradición apostólica antecedente; asimismo, es claro que en estos textos se deja ver una situación deferente a la de los apóstoles: quieren distinguir la verdadera doctrina de la falsa también estos documentos reflejan la situación en la que los cristianos, sometidos a las persecuciones y objeto de sospecha, reaccionan asumiendo una identidad que no es judía no gentil, sino que pretendan una tercera raza.

Pregunta conclusión: ¿podrían los cristianos de nuestro tiempo aprender algo de ellos sobre el modo de manejar la escritura? Si, su relectura cristológica del AT y de la realidad.
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Valoración del texto:

El estudio de Frances Young resulta ser muy enriquecedor a nivel literario, porque ilumina sobre manera la conexión narrativa en que en las cartas no paulinas del Nuevo Testamento, es decir, su visión de conjunto les da unidad y consistencia, no sólo entre ellas sino también con todas las cartas que están intrínsecamente ligadas a las tradiciones principalmente paulinas. Lamentamos junto con él la ausencia de la conexión las cartas joánicas, pues es una ausencia que resta rigor a su estudio, lo positivo que lo advierte de antemano. También laudamos su esfuerzo por exponer con claridad y precisión sus hipótesis al respecto, creemos que tiene ideas claras y distintas, lo que ayuda a una fácil comprensión de toda la temática; sin embargo, percibimos que no hay tanta profundidad teológica en su estudio, se limita a lo básico, claro que estamos conscientes que no es el espacio oportuno hacerlo, pero tampoco estaría de más el esfuerzo.

Valoración del Tema:

El tema de las cartas no paulinas es un terreno que esta apenas en sus inicios. Su estudio exegético y hermenéutico puede abonar significativamente a la teología del Nuevo Testamento. En mi experiencia personal, encontramos que estudios sobre ellos es muy escaso. Por lo tanto está el reto para el presente y futuros biblistas que puedan enriquecer este campo. También aquí se pueden encontrar paradigmas eclesiales para todos los tiempo de la historia de la Iglesia, pues, nos ayudan a profundizar sobre aquel génesis de las primeras comunidades cristianas y la manera como ellos afrontaron sus propias realidades, pues, tuvieron incluso su propia hermenéutica. Lo que nos invita a los cristianos de nuestros tiempo a volver a esas fuentes y trazarse el camino hacia el futuro. 


lunes, 27 de julio de 2015

18º DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO, CICLO B

LECTURAS: 

Ex 16, 2-4. 12-15
Salmo 77, 3 y 4bc. 23-24. 25 y 54 (R.: 24b)
Efesios 4, 117. 20-24. 
Jn 6, 24-35


El hambre y la sed que aparecen en el evangelio de San Juan puede representar las diversas necesidades que todos podemos tener, nos referimos a las aspiraciones más profundas del corazón. 

El Salvador y el mundo lloran la injusticia, la violencia, la pobreza y las guerras, mientras que los poderosos anónimos (nunca aparecen como culpables, siéndolo sin duda) se gozan complaciendo sus ambiciones a pesar del dolor y la opresión a los más pobres, no les importa destruir incluso el mundo, casa común. El Beato Oscar Romero decía que el hambre y la sed son los signos de opresión y muerte. 

Nos llama la atención: embarcaron y fueron a cafarnaún en busca de Jesús. Iban en busca del Señor, pero con una mirada meramente material, lo dice el mismo Jesús: me buscáis (...) porque comiste pan hasta saciaros. El pan material es necesario pero no suficiente, hace falta una liberación integral de la persona, algo que trascienda los que podemos percibir con los cinco sentidos: trabajad (...) por el alimento que perdura para la vida eterna. 

La comunidad de San Juan está discerniendo: ¿que obras tenemos que hacer para trabajar en lo que Dios quiere? Y la respuesta de Jesús es inequívoca: que creáis en el que él ha enviado, es decir, creer en Jesús como Dios quiere que creamos, no según nuestro criterio, como dice San Pablo en la segunda lectura: no andéis como los gentiles , que andan en la vaciedad de sus criterios

Efectivamente, Jesús es el pan del cielo que suple las necesidades más profundas: Yo soy el pan de vida. El que viene a mí no pasará hambre y el que crea en mí nunca pasará sed. Leamos un trozo de homilía del Beato Oscar Romero: 

Por eso, hermanos, Cristo dice: no basta el pan de la tierra para ser libres, es necesario descubrir en el pan lo que Dios te quiere dar y de lo cual el pan no es más que un signo (...)  Cristo dijo: «Éste es el trabajo: que creáis en Aquel que es el único que puede dar la salvación». Nadie puede construir con fuerzas de la tierra una liberación que llegue hasta la cumbre de situarlo en comunión con Dios.

Los hombres podrán hacer aquí más fácil el cambio de estructuras, botar gobiernos, dar de comer, romper rejas, todo eso hay que hacerlo, pero ¡no basta! Lo que Cristo puede hacer, no lo pueden hacer los hombres todo eso y elevarlos hasta Dios. El Divino Salvador del Mundo, tal como lo veremos esta tarde en la imagen tradicional, es una invitación a elevarnos de las necesidades de la tierra a comprenderlo a él como única solución que baja del cielo, aprehenderlo por la esperanza, por la oración, por el amor. No para esperarlo todo de él; hay que trabajar como si todo dependiera de nosotros, pero hay que esperar de Cristo como si todo dependiera de él. Ése es el equilibrio del verdadero desarrollo.

Y por eso Cristo termina, pues, su evangelio con esa confesión: «Yo soy». ¡Él es! Hermanos, ¡qué bella oportunidad nos ofrece el evangelio para conocer más de cerca al Divino Salvador! (Homilía 5/08/1979).

Creo que podemos hacer nuestras las palabras del evangelio en Mt 6, 33: Busquen primero el Reino y su justicia, y todo lo demás se les dará por añadidura. Esto significa que como pueblo de Dios tenemos que buscar a Jesús sinceramente como Señor, aceptar su Reino y la conversión que exige, buscar esa justicia. Él es el criterio para dirigir el mundo según la voluntad de Dios. Luego vienen las otras liberaciones, que son justas y necesarias, lo que nos pide la Palabra de Dios este domingo es un justo y santo equilibrio, afectivo y efectivo.


DIRECTORIO HOMILÉTICO: Ap. I. La homilía y el Catecismo de la Iglesia Católica. Ciclo C. Cuarto domingo de Adviento.

96. Con el IV domingo de Adviento, la Navidad está ya muy próxima. La atmósfera de la Liturgia, desde los reclamos corales a la conversión, ...